El Gobierno de Abelardo De La Espriella tiene sobre la mesa una estrategia que busca cortar de raíz el poder que algunos delincuentes mantienen desde las cárceles. Según conoció El Tiempo, la apuesta es utilizar buques cárcel para aislar a capos de alto perfil y evitar que sigan manejando estructuras criminales desde prisión.
El Gobierno prepararía una estrategia para trasladar a delincuentes de alto perfil a buques cárcel y cortar sus comunicaciones con las estructuras criminales.
El Gobierno de Abelardo De La Espriella tiene sobre la mesa una estrategia que busca cortar de raíz el poder que algunos delincuentes mantienen desde las cárceles. Según conoció El Tiempo, la apuesta es utilizar buques cárcel para aislar a capos de alto perfil y evitar que sigan manejando estructuras criminales desde prisión.
La iniciativa retoma una estrategia aplicada hace casi 20 años durante el gobierno de Álvaro Uribe. En 2007, los exjefes paramilitares Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y Diego Fernando Montoya, alias Don Diego, fueron trasladados a embarcaciones de la Armada en el Caribe y el Pacífico, respectivamente, con el propósito de romper sus nexos con las organizaciones que dirigían.
Ahora, según el medio citado, el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Justicia y el Inpec ya trabajan de manera articulada para poner nuevamente en marcha este modelo. Fuentes citadas por el diario señalaron que “la idea es darle más control a los presos. Será un hecho en unos meses”.
El plan no estaría limitado exclusivamente a los responsables de extorsiones. El Tiempo indicó que los posibles trasladados serían delincuentes de alto perfil, mientras que el Ministerio de Defensa anunció avances en la Estrategia de Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad (REMAS), que uniría las capacidades del Inpec y la Armada.
